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Entrevista
El corresponsal de guerra: más precavido, que héroe
Mariana Pérez Díaz
10 de Noviembre de 2009
Luis Fernando Rodríguez Torres, ganador del Premio Nacional de Testimonio Chihuahua 2008 por su obra “La señal del burro”.

Gracias a los medios de comunicación hemos sido testigos de diversos conflictos bélicos. Y es por los corresponsales de guerra que presenciamos lo que sucede en un frente armado, el sufrimiento de las personas y, sobre todo, su esperanza ante un panorama enmarcado por la guerra.

Sin embargo, es poco lo que se sabe sobre estos profesionales de la información que arriesgan su vida en la búsqueda de una noticia. Para conocer sobre el perfil, la labor y los desafíos que enfrentan este tipo de periodistas, entrevistamos a Luis Fernando Rodríguez Torres, ganador del Premio Nacional de Testimonio Chihuahua 2008 por su obra “La señal del burro”, quien desempeñó la labor de corresponsal durante la guerra de Bosnia en la década de los noventa.

El inicio de la aventura

Luis Fernando Rodríguez Torres no siempre tuvo la decisión de ser corresponsal de guerra, fue la vida la que lo llevó a tomar este camino. La primera vez que se vio involucrado en un conflicto armado lo hizo como turista en 1991, donde estuvo en medio de la guerra de Yugoslavia.

Después de una loca juventud llena de experiencias y viajes, Rodríguez Torres tomó la decisión de cubrir un conflicto bélico, indudablemente marcado por su experiencia anterior. Sin embargo Televisa, empresa para la que trabajó aproximadamente nueve años, tardó un tiempo en aprobar su ida a la conflagración de Bosnia, en 1993.

El periodista comenta que al principio buscaba la obtención de un crecimiento profesional, pero posteriormente notó que su recompensa era el dar información que repercutía en una sociedad. Rodríguez Torres describe ese momento como uno de los más grandes en la carrera de un reportero.

Finalmente, el periodista se embarcó a la guerra bosnia, considerada por él la peor de los Balcanes, que marcaría su vida para siempre. Lo acompañó su camarógrafo y amigo, Dominique Lonneux, quien fue asesinado mientras filmaba.

COMPLEMENTO MULTIMEDIA 1:


Todo tiene un precio

Es importante destacar las implicaciones que tiene el ser un corresponsal de guerra, además de, evidentemente, arriesgar la vida. Rodríguez Torres explica que la responsabilidad de ser el vocero de los acontecimientos y entender qué sucede con los mismos para poder transmitirlos es un reto que el periodista debe acatar con él mismo y con su auditorio.

Recalca que uno debe ir a la guerra con miedo, siempre y cuando sea controlado, ya que si existe una carencia de éste la precaución disminuye. El corresponsal recalca:

 “Debe ser un miedo en el que estés con los ojos muy abiertos y estés muy precavido, y no te acerques demasiado y no te arriesgues más de la cuenta.. Que seas más precavido que héroe”.

Manipulación y propaganda: El pan de cada día

- ¿Cómo logras no tomar postura entre un bando y el otro?

- Eso es muy difícil. Yo creo que dependiendo de las circunstancias, casi siempre la gente se va inclinando hacia un lado o hacia el otro, siempre hay como que una situación más victimaria. Un periodista profesional se da cuenta de todos estos “manipuleos” y propagandas que hay alrededor. Entonces la víctima, si tú lo acabas entendiendo, puede que no sea la verdadera víctima.

Luis Fernando Rodríguez Torres agrega que todo depende de cómo se maneje la noticia a nivel informativo y, si se es profesional, asegura que al realizar la investigación se encontrarán elementos a favor y en contra de cada una de las partes involucradas en el conflicto.

A pesar de lo anterior, comenta que es normal que en la opinión personal del periodista haya una preferencia hacia uno de los bandos. Pero a la hora de informar debe mantenerse la ecuanimidad y decir las cosas como son.

COMPLEMENTO MULTIMEDIA 2:


Con respecto a utilizar las fuentes oficiales como herramientas de trabajo, expresa que uno no debe basar su trabajo en éstas, debido a que muchas veces sólo son propaganda. Señala que es importante llevar a cabo una extensa investigación usando diversas fuentes para, finalmente, hacer una comparación entre éstas y llegar a una conclusión.

En relación con las fuentes digitales, dice que éstas son un recurso necesario en el ámbito periodístico, especialmente en el internacional, ya que presentan información completa de los sucesos. Desafortunadamente explica que hoy en día existen muchos reporteros que las pasan por alto.

¿Y los que se quedan?

Es bien sabido que uno de los principales elementos de la labor de un corresponsal de guerra son los largos viajes donde tienen que alejarse de su familia por semanas e incluso meses. El caso de Rodríguez Torres no es la excepción y comenta que cuenta con el apoyo de la suya, aunque siempre existe en ellos la duda de lo que sucederá durante la estancia en la zona militar:

“La familia normalmente te apoya, o a menos de que alguien se pusiera en un grado muy radical de “por favor no hagas esto”. Pero entonces encontrarías muchas razones para hacerlo.”

El periodista cuenta que cuando partió por segunda vez para cubrir el conflicto de Kosovo, tiempo después del asesinato de su camarógrafo, se vio obligado a dejar a su esposa, quien estaba embarazada, y a su hijo mayor. Como consecuencia del estrés su mujer adelgazó mucho y su bebé al nacer tuvo problemas con los nervios, ya que lloraba con mucha facilidad.

COMPLEMENTO MULTIMEDIA 3:


La otra guerra

Luis Fernando comenta que actualmente existen diferentes tipos de guerra, como la que nuestro país enfrenta en contra del narcotráfico. Él denomina a ésta situación como una guerra “a baja escala” y comenta que no existe una diferencia en cuanto a su peligrosidad y la de los conflictos militares:

“Yo creo que dependiendo de la situación es como se vive. Todas esas diferentes circunstancias son violentas e igual de peligrosas.”

Cierra esta idea recalcando que en estos tiempos vivimos una etapa de extrema violencia, describiéndola como una guerra más.

Al preguntarle sobre los consejos que le daría a un alumno que quisiera dedicarse a ser corresponsal de guerra, respondió, bromeando y con una carcajada, que le recomendaría estudiar arquitectura.

Rodríguez Torres invita a los que verdaderamente estén interesados en serlo a intentarlo. Especifica que no es algo divertido y mucho menos un deporte extremo, como mucha gente lo ve, e insiste en que no es una experiencia recomendable. 

 
 
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